lunes, 10 de diciembre de 2018


“El filósofo que desea ganarse el sustento como escritor debe ofrecer en cada ocasión cosas finas y selectas, afirmarse en el monopolio de lo raro frente al de lo oficial. El desagradable concepto de la exquisitez espiritual inventado por los pedantes obtiene al final entre los enemigos de éstos su vergonzoso derecho. Cuando el viejo articulista sin fortuna suspira ante la exigencia del director del periódico de escribir con más brillantez, denuncia con toda naturalidad la ley que secretamente impera, detrás de las obras, sobre el eros cosmogónico y el cosmos ateo, la metamorfosis de los dioses y el misterio del Evangelio de San Juan. El estilo de vida del bohemio rezagado a que se halla abocado el filósofo no académico le lleva con todo a una fatal afinidad con el arte industrial, la cursilería y la pseudoerudición sectaria.”

Theodor W. Adorno. “Mínima moralia.”